Hoy les hablaré de dos tipos de agrupaciones de idols musicales: los de hombres y los de mujeres, representados por Uta no Prince-sama, B-Project: Kodou Ambitiuos, y Love Live!
En nuestro mundo, los músicos y cantantes son entes de respeto y admiración para muchos de nosotros. La letra y música que armonizan algunos aspectos o actividades diarias de nuestras vidas se han vuelto importantes para nosotros. Su figura personal, ya no sólo artística, nos conmueve a tal punto que lloramos o gritamos ante cualquier suceso que le haya ocurrido.
En México, quizá, el término más cercano a esto es "diva", que tiene tal popularidad e influencia en su público, aceptándole todo lo que ésta haga. En Japón, se utiliza "idol" para denominar a ciertos personajes del espectáculos que no sólo fungen como caras bonitas, son chicos que, al lanzarse a la fama como cantantes y bailadores de música pop, ya sea de manera grupal o individual, realizan actividades en beneficio de su sociedad e incursionan en la actuación de series o de voz en anime, y transmiten valores ideales para los japoneses, como el esfuerzo, dedicación, pureza, inocencia. Aunque, claro que esto llega a cambiar, dependiendo de qué tipo de idol se trata.
Estos valores deben estar siempre presentes, ya que, al ser ídolos, sus fans los toman como ejemplo a seguir. Por ello, es que deben mantener una imagen pulcra, tanto artística como personal, sin ningún escándalo que los rodee y que pueda perjudicarlos, y a la empresa que los contrata. Si algún incidente ocurre con un idol, inmediatamente es despedido.
Este fenómeno idol había perdido su fuerza en los noventa ante el impacto que tuvo el rock, pero al retomar el concepto original de esta palabra, hace unos años volvió a ser popular en Japón, en parte por las empresas musicales que creaban estos grupos dedicados a los jóvenes con letra y música más pegajosa, y por el anime que trata este mundo.
El primer anime, abreviado UtaPri, nos cuenta la historia de Haruka, una chica que quiere entrar a la prestigiosa Academia Saotome, la cual se especializa en la industria de la música, para convertirse en una gran compositora que pueda conmover y alegrar a la gente. Ahí, ella y un grupo de chicos que aspiran a ser idols, son elegidos por el director para un proyecto especial: Starish, en el que Haruka será la compositora, mientras los chicos se encargarán de la letra, cantar y bailar.
Así, empiezan el largo camino del idol, en que se ven presionados por dar el ancho a las expectativas que se les tienen, más cuando los empiezan a contratar en series o los invitan a participar en otras actividades que pueden ayudarlos a impulsar sus carreras. Y, claro, no puede faltar lo emocional, que siempre Haruka los apoya y aconseja, lo cual logra que, poco a poco, se vuelva el interés romántico de sus compañeros, aunque ella ni se da cuenta de eso ni tampoco es algo que le interese.
Con la ayuda de su nueva mánager, Tsubasa, este grupo intentará unirse con diferentes tipos de trabajos, pese a las personalidades y estilos de cada integrante, para poder ser una mejor agrupación idol que pueda hacer feliz a la gente con sus presentaciones.

Claro que a las chicas les empieza a apasionar y, tras cumplir su primer objetivo, deciden participar en una competencia de school idols y, a lo largo de sus dos temporadas, vemos cómo estas chicas intentan apuntar mucho más alto.
La música producida por estos grupos es todo un hito en Japón, más que nada por la presencia que tienen los idols y aquello que quieran que representen para la sociedad. Independientemente de los gustos de cada quien, este tipo de proyectos que dan oportunidades a los jóvenes talentosos, la inculcación de valores a sus seguidores y a ellos mismos, y la responsabilidad que cae sobre los idols de ser un modelo para los demás y, por ende, deben ser muy rectos en todas sus maneras, es algo que algunos cantantes que se creen la gran cosa deberían de aprender.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario